HELP!



Me apetece recordar un pequeño guion que escribí hace tiempo para un grupo de voluntariado. ¿Quién no se ha visto perdido alguna vez?


HELP!

 

SE ABRE EL TELÓN Y APARECE UN SENTADO SOBRE UN PUENTE ENCIMA DE UNA AUTOPISTA.

 A lo lejos se escucha el ruido de algunos coches pasar a toda velocidad. Es de noche. El cielo de Madrid está despejado de estrellas y hace frío. El joven respira profundamente y coge el móvil. Parece estar fuera del mundo, por encima de todo. Parece triste y poco consciente de lo que hace ni de dónde está. No debe tener más de dieciséis o diecisiete años. Su rostro, sin embargo, refleja años de angustia y soledad.

Enciende un pitillo y da una calada lenta, pausada. Marca el 112.

JOVEN: ¿Policía? ¿Hablo con la policía?

Verán, estoy subido al puente principal de la Avenida de Europa y pienso saltar al vacío si nadie viene a impedírmelo.

 Voz en off: mira, joven, estamos demasiado ocupados para tonterías, llama a otra parte, ¿quieres?

 JOVEN: Está claro que a uno no le toman en serio ni en su último día de vida. Todos me tratan como si no existiera…

 (Da otra calada al cigarro y marca otro número)

 ¿Es el hospital? Estoy dispuesto a saltar del puente de la Avda. de Europa, no aguanto más.

Voz en off: Estamos saturados con las urgencias, tendrás que llamar a la Cruz Roja, suponiendo que hables en serio, claro.

 (El joven no puede más, se pone de pie en el puente y toma impulso. Pero justo antes de saltar, coge el móvil de nuevo)

JOVEN: ¿Estoy hablando con la Cruz Roja? Voy a saltar, ¡no puedo más!

Voz en off: ¿Dónde estás? Por favor, no cuelgues… enseguida mandamos a un voluntario para que pueda hablar contigo, espera, por favor…

 (El joven no sabe muy bien qué hacer. Sigue fumando y esperando.

Se apagan las luces y cuando vuelven a encenderse se ve al suicida con dos mujeres de aspecto extraño. Una a su derecha, vestida de blanco y con cara de buena persona. Otra a su izquierda, de negro y con aire enfadado. Son la conciencia de nuestro protagonista y sólo él puede verlas)

MUJER DE BLANCO: No deberías estar aquí. Eres tan joven que no puedes entender todo lo que te rodea. Sólo debes tener fe en ti mismo y el mundo se rendirá a tus pies.

MUJER DE NEGRO: No le hagas caso. Deseas saltar y lo sabes. Nadie te tiene en cuenta y todo es un caos con o sin ti. Salta de una vez y termina con tu amargada vida.

JOVEN: ¡Callaos de una puta vez! … ya no os aguanto a ninguna ni un minuto más. Siempre estáis ahí, diciéndome lo que debo pensar y sentir…

 (En ese momento, entra el voluntario y como si estuviera acostumbrado a hacerlo todos los días, se sienta tranquilamente a su lado y enciende un cigarrillo ofreciéndole otro al joven)

VOLUNTARIO: Hace frío esta noche, ¿no crees?

JOVEN: SÍ, bastante. Pero no creo que hayas venido a aquí a hablar del tiempo precisamente.

VOLUNTARIO: Si haces lo que has venido a hacer, no volverás a sentir jamás frío, ni calor, ni nada de nada. No podrás volver a reír ni llorar ni volver a sentirte desgraciado o solo.

 (Se toma una pausa larga sin decir nada, mirando al horizonte, antes de continuar hablando)

 Ni te enamorarás ni podrás contemplar un amanecer. ¿Sabes la belleza que hay atrapada en una puesta de sol?

 (Pequeña pausa) ¿Puedo hacerte una pregunta?

JOVEN: (Dudando) Supongo.

VOLUNTARIO: ¿Por qué me has llamado?

JOVEN: Yo qué sé. Quizás por miedo a morir solo.

VOLUNTARIO: O puede que no desees morir.

MUJER DE NEGRO: NO le hagas caso, termina de una vez lo que empezaste.

MUJER DE BLANCO: Escúchale, es tu última esperanza, no pierdes nada.

MUJER DE NEGRO: La esperanza no existe. Acéptalo.

MUJER DE BLANCO: Creo que debes escucharle.

JOVEN: ¡Callaos de una vez!

VOLUNTARIO: ¿Perdona?

JOVEN: Olvídalo, son cosas mías…mis fantasmas no paran de agobiarme. Creo que no hay nada en este mundo para mí. Lo más fácil es desaparecer.

 VOLUNTARIO: Te equivocas, yo creo que hay que tener muchos huevos para acabar con todo. No sabes lo que te espera, nadie lo sabe. Puede que incluso haya un mundo peor que éste o que no haya nada. Absoluta oscuridad. ¿Hay algo peor que la nada?

JOVEN: Creo que dejé de sentir hace tiempo.

VOLUNTARIO: ¿Y QUÉ SIENTES AHORA? No voy a impedir que hagas algo si de verdad quieres hacerlo. Desahógate conmigo.

JOVEN: (Le mira con los ojos llorosos, está a punto de estallar…) Siento miedo a todas horas. Siento que soy invisible para todos, para mi familia, mis amigos…realmente a nadie le importa una mierda lo que pienso ni lo que soy. Ni siquiera sé cómo seguir. No entienden mis ideales, ni mis sueños…ya olvidé lo que es soñar. Siento que soy una mentira, un gilipollas.

VOLUNTARIO: Dices que tienes familia y amigos, ¿no?

JOVEN: Claro.

VOLUNTARIO: ¿Tienes un lugar donde dormir y un plato sobre la mesa cada día?

JOVEN: Sí…pero eso no es lo importante ahora.

VOLUNTARIO: Pues claro que eso importa. Porque tienes más de lo que te imaginas. Te sorprendería saber la cantidad de gente que no tiene absolutamente nada ni a nadie. Aunque ahora te cueste creerlo, tienes suerte.

MUJER DE NEGRO: No hagas caso a tanta palabrería. ¡Tírate, tírate ya!… ¡Tírate…!

MUJER DE BLANCO: Escucha sólo a tu corazón…

VOLUNTARIO: Voy a irme. Creo que tienes mucho en qué pensar.

JOVEN: ¿Vas a dejarme aquí solo?

VOLUNTARIO: ¿No querías acabar con todo?

JOVEN: Bueno…. ¿podría acompañarte esta noche en tu ruta nocturna? Mi “problema” puede esperar.

VOLUNTARIO: (Sonríe). Como tú quieras.

JOVEN: ¿Dónde vamos?

VOLUNTARIO: Acabo de recibir un aviso de un joven que está apunto de saltar al vacío…

 

SE CIERRA EL TELÓN


 

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