EL TÍTULO
Lo más difícil al terminar de escribir una novela es escoger el título . Porque es casi imposible que en él se comprima la esencia de toda la historia, es muy difícil encontrar un título redondo y descriptivo. Y además, que sea atractivo para el futuro lector. Porque si no engancha, es posible que pase desapercibido. Y nada parece lo suficientemente bueno o ingenioso. Por un lado, debería ser coherente con el contenido del relato. No tiene que ser ni demasiado corto ni demasiado largo. Tiene que ser inspirador, que pique la curiosidad para empezar a leer la novela. Tiene que ser impactante, conseguir que la gente se sienta identificada, conectar con él desde el primer momento. Y no es sencillo reunir todos estos requisitos. Hay títulos que no tienen nada que ver con lo que su autor cuenta en la novela y el único objetivo es llamar la atención. Que los lectores comiencen a leer al menos la primera página. Lo habitual es comerse la cabeza dándole vueltas y más vueltas. Hasta creer...