FUTURO INCIERTO
De pronto lo vi todo claro. Con las rodillas aún doloridas por el golpe y con algo de esfuerzo, me levanté y eché a andar. Al principio me costaba mantenerme en pie, pero paso a paso me sentía más segura, más estable. Me encontraba con fuerzas para luchar contra la melancolía, aunque estuviera sola frente al mundo. A lo lejos, una luz brillaba insistente y me indicaba el camino que tenía que seguir. Sin darme cuenta, empecé a correr hacia aquella luz. Corrí y corrí, dejando mis pensamientos en pausa. Volé hacia un nuevo destino. Desconocido, incierto, emocionante. Solo sabía que después de ese tropiezo, lo que tocaba era salir corriendo hacia otro lugar...