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FUTURO INCIERTO

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  De pronto lo vi todo claro. Con las rodillas aún doloridas por el golpe y con algo de esfuerzo, me levanté y eché a andar. Al principio me costaba mantenerme en pie, pero paso a paso me sentía más segura, más estable. Me encontraba con fuerzas para luchar contra la melancolía, aunque estuviera sola frente al mundo. A lo lejos, una luz brillaba insistente y me indicaba el camino que tenía que seguir. Sin darme cuenta, empecé a correr hacia aquella luz. Corrí y corrí, dejando mis pensamientos en pausa. Volé hacia un nuevo destino. Desconocido, incierto, emocionante. Solo sabía que después de ese tropiezo, lo que tocaba era salir corriendo hacia otro lugar...

HÉROE SIN GLORIA

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Como el viaje espacial a la luna y el descubrimiento de lo desconocido está de moda, comparto con vosotros una mini historia sobre este tema. Mirando desde la escotilla de la nave, a Adam le invade la nostalgia. Son las cosas más sencillas las que añora: el aroma a café recién hecho, la lluvia sobre la cara, las conversaciones con Adéle, los gritos de los niños…el ruido de la vida. En su calendario hay tachados 919 días. Han dejado de buscarle, conoce el protocolo. La misión ha fracasado. Un error fatal de cálculo de coordenadas.   La superficie rugosa y gris de aquel lugar, hace peligrar la estabilidad de la nave.  Queda oxígeno para unas horas y solo dos opciones: morir dentro o morir fuera. Descubriendo un nuevo satélite sin poder saborear la gloria. En absoluta soledad.    

EL BARQUERO

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  Ya echaba de menos pasarme un ratito por el blog. No he dejado de escribir. NO podría dejar de escribir aunque quisiera.  Comparto un relato de los que he escrito para un club de Microrrelatos al que pertenezco. ¡A disfrutarlo! EL BARQUERO     Rober sintió un escalofrío alrededor de la nuca. Aquel lugar le ponía los pelos de punta. ¿Nadie pagó la factura de la luz? No entendía a qué venia tanta oscuridad y por qué hacía tanto frío como en una nevera. Le castañeaban los dientes y no tenía con qué abrigarse. Su atuendo no podía ser más playero: bermudas de flores y camiseta blanca de tirantes. Desentonaba con el lugar y con la gente tan rocambolesca que iba apareciendo en su camino. ¡Porque esa era otra! Doblando la primera esquina, una mujer decapitada paseaba en un carrito de bebé a su propia cabeza. Le descolocó tanto aquella imagen que ni le preguntó. Poco después, el hombre sin piel le taladró con su mirada y le gritó que si nunca había visto a nadie que s...