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LA ÚLTIMA COPA

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Este fue uno de los microrelatos que presenté a un concurso que se celebró hace unos días, patrocinado por la Escuela de Escritores y Cuentos para el Andén . Espero que lo disfrutéis. El tema era Una copa de vino . En la próxima entrada os comentaré cómo se va desarrollando la aventura de mi primera novela. LA ÚLTIMA COPA    Consigo estar a solas conmigo mismo. A oscuras. Saboreando una copa de vino. Bebo a sorbos mi vida, me doy cuenta de todas las locuras, de todo el tiempo perdido que jamás volverá. No fue buena idea mezclar pastillas y alcohol. Mi mente empieza a nublarse y no distingo nada de lo que me rodea. No le hice daño a propósito. Simplemente dejé de quererla. Lo mejor era ser sincero, o eso es lo que siempre se dice. Pero ahora no estoy tan seguro.  Llego al final de mi copa. En el fondo del cristal encuentro mi realidad. Vacío.

HÉCTOR III

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Con esta tercera entrega de Héctor, termina mi aportación al mundo de "El Método Figueroa". Espero que la disfrutéis. HÉCTOR (III)- Conclusión    Al recibir la carta me sobresalté.  No era la primera vez que Felipe me escribía, pero el sello de URGENTE y aquellas letras mayúsculas me hicieron estremecer. Mientras la abría, rezaba para que no le hubiera pasado nada. En la carta, Felipe me explicaba que Elana y Eloísa habían muerto en extrañas circunstancias. Las encontraron en la cocina. El forense determinó que la causa de la muerte fue un escape de gas butano. Una investigación posterior, confirmó que ese escape había sido intencionado. Los vecinos alertaron del fuerte olor y por eso acudieron a la casa la guardia civil y el alcalde. La desgracia podría haber sido mayor, ya que de haber tardado un poco más, se habría producido una explosión y las consecuencias hubieran sido mucho peores. Esto ocurrió a los dos años de haberme marchado. Volví de nuevo a queda...

HÉCTOR II

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  HÉCTOR (II)    Ocho años pueden pasar muy rápido o por el contrario pueden ser una tortura. En mi caso, tuve que crecer y madurar a marchas forzadas y tuve que pensar cómo quería que fuera el resto de mi vida cuando todavía era un niño. A medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de que las cosas no iban a cambiar. Elana y Eloísa me absorbían cada vez más y ellas jamás se ponían en mi lugar ni me trataban como a un niño normal. La rivalidad entre ellas era tan grande que llegaban a intimidarme. A cambio de que le preparara una merienda especial o de que le diera un largo masaje por su arrugada espalda, Elana me “chantajeaba” ofreciéndome algo de dinero. Por su parte, Eloísa, me dejaba quedarme con las vueltas de las compras a las que me mandaba; siempre y cuando procurara estar más tiempo a su lado. Las dos luchaban por mi atención como si se tratara de alguna especie de extraño concurso que quisieran ganar. Muy poco a poco, igual que u...

HÉCTOR I

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   Hoy os presento este relato en tres entregas sobre Héctor, uno de los personajes del libro El Método Figueroa de Alberto Fernández Partido. El escritor me pidió colaborar y realizar estos relatos como anexo a su libro, para ampliar la historia de alguno de los personajes del mismo. Acepté encantada y éste fue el resultado:    HÉCTOR (I)     A pesar de haber pasado diez años desde que cumplí la mayoría de edad y pude  escaparme de casa, la infancia tan marcada que he tenido ha hecho huella en mí. De un modo u otro, siempre está presente. No fui un niño precisamente sociable. Y no porque no quisiera serlo ni relacionarme con la gente, sino porque la crueldad de los demás niños debido a mi aspecto físico hacía que casi nadie quisiera ser mi amigo y mucho menos hablarme. Tenía unas deformaciones en la piel debido a unas ampollas que me salieron por todo el cuerpo después de una fuerte gripe. Mi piel se volvió gris y r...